El Frente Nacional de Rescate de Tierras Agrícolas (NFRSF) y la Asociación Nacional de Transportistas (NTA) anunciaron formalmente su alianza esta semana con la decisión deHuelga nacional el 24 de noviembreLa huelga se organizó en respuesta a la prolongada inacción del gobierno en cuestiones como la política de precios fijos del maíz y la seguridad vial. La huelga se plantea como una operación de presión sistemática, en la que los organizadores amenazan con cortar el flujo de mercancías a través del país en origen y posiblemente interrumpir el flujo global de mercancías alterando nodos logísticos clave, incluso mediante una “toma de las aduanas”.
A diferencia de anteriores protestas localizadas, esta huelga marca la primera vez que los grupos de agricultores y los operadores de transporte han unido sus fuerzas a gran escala en todos los sectores. Si la acción sigue adelante como está previsto, tendrá un impacto significativo en el movimiento de mercancías en todo México, con puertos, fronteras y sistemas de transporte terrestre que probablemente se paralizarán.
Presión conjunta de ambos bandos: tácticas de amenaza e impactos potenciales
Uno de los iniciadores de la huelga, Baltasar Valdés, declaró públicamente que no descartaría “tomar las aduanas” como último medio de presión si fuera necesario. Esta declaración se consideró el signo más perturbador de la huelga, al señalar la intención de los manifestantes de intervenir directamente en el funcionamiento de la infraestructura logística clave del país.
Campamento de agricultores: fuentes de alimentos y poder de fijación de precios como arma de degüello
La Unión de Campesinos ha dejado claro que considera la “toma de aduanas” como un último recurso para obligar al Gobierno a responder a sus demandas. Aunque no especificó qué puertos serían el objetivo, los principales puertos de Nuevo Laredo, Manzanillo y Las Rochadenas podrían sufrir alteraciones de diversa consideración.
Una vez interrumpidas las operaciones aduaneras, hay dos consecuencias inmediatas:
- La eficiencia de la rotación de la carga cae en picadoDesde el despacho aduanero de importación, pasando por la inspección, hasta el despacho de exportación, todo el proceso se alargará, y se producirá una gran acumulación de contenedores y vehículos de carga en los puertos y zonas fronterizas;
- Fuerte aumento de los costes logísticosLos gastos adicionales, como la sobreestadía y los recargos por congestión, repercutirán inevitablemente en los cargadores.
Campamento de transportistas: cortar las carreteras nacionales como arma de contraataque
Por su parte, las asociaciones de transportistas han pedido la suspensión total de los servicios nacionales de transporte de mercancías a partir del 24 de noviembre. Incluso sin una “toma” física de las aduanas, el estancamiento del transporte interior podría por sí solo paralizar las funciones portuarias. Entre las amenazas concretas figuran:
- Interrupción de las operaciones portuarias de recogida y entregaLa saturación de las terminales imposibilitará la recogida y descarga de contenedores, y la eficacia de las operaciones portuarias tenderá a cero;
- Colapso del sistema de seguridad de la cadena de suministro: Todas las industrias que dependen del transporte por carretera, como la manufacturera y la minorista, se enfrentarán al doble dilema de un corte en el suministro de materias primas y la retención de productos acabados.
Valdez subrayó que la operación sólo se dirigía al transporte de mercancías y no afectaba a la circulación de vehículos privados, lo que demuestra que su objetivo era golpear con precisión las líneas vitales de la economía, en lugar de causar un trastorno social total. Desde los productos agrícolas primarios y las materias primas industriales hasta los bienes y componentes finales, el flujo nacional de mercancías puede verse “sistemáticamente interrumpido”.
Motivaciones subyacentes y recomendaciones de respuesta
El actual paro conjunto de agricultores y transportistas es esencialmente una reacción contra la ineficacia crónica del gobierno en la gobernanza de la seguridad vial y las políticas de apoyo a la agricultura. México tiene una estructura socioeconómica compleja, y las protestas violentas como los bloqueos de carreteras suelen ser la manifestación externa de la acumulación de problemas institucionales y conflictos industriales profundamente arraigados.
Como empresa que opera en el mercado mexicano, es difícil cambiar el macroentorno, pero es posible utilizar el juicio profesional y estrategias flexibles para minimizar el impacto de tales acontecimientos en el negocio. Las recomendaciones específicas incluyen:
- Vigilar de cerca el estado en tiempo real de los principales puertos y pasos fronterizos;
- Planificación anticipada de opciones de transporte alternativas con reservas de seguridad;
- Establecimiento de un mecanismo de comunicación de emergencia con los agentes de aduanas y los proveedores de servicios logísticos.
Sólo incorporando los riesgos sociales a un horizonte constante de gestión de la cadena de suministro podrá mantener la resistencia operativa y la capacidad de respuesta en un entorno volátil.